by Oscar Cano

Tú Decides.

T

Puedes quejarte, lamentarte y no dejar que pase ni un día sin hacerlo:

· de los políticos;

· de la crisis;

· del consumismo;

· del capitalismo salvaje;

· de la subida de precios;

· de la bajada de salarios;

· del paro;

· de la inoperancia de los sindicatos;

· de la crueldad de la patronal;

· de los putrefactos medios de comunicación vendidos a los grandes grupos económicos;

· de tu mierda de sueldo;

· de los pocos clientes que tienes;

· de lo mal que va tu negocio;

· de lo mal que te trata la vida;

· de como sufres en tus carnes el racismo, la homofobia y la transfobia de esta sociedad;

· de que lo tienes mucho peor por ser mujer;

· de que tu padre no puede ser tu padrino porque es un trabajador normal;

 · de que tu madre no deje de perder memoria (quién sabe si en unos meses te reconocerá);

· de haber hecho daño a personas que no lo merecían;

· de haber fallado a gente que puso toda la fe en ti;

· del dinero que has malgastado por idiota;

· del cliente que has perdido;

· de lo injusto que es que un cliente no te haya pagado;

· de lo injusto que es que a alguien que se dedica a lo mismo que tú le vaya mucho mejor aún sabiendo que es más mediocre que tú;

· del proyecto en el que has fracasado;

· de que tu pareja no sea exactamente como a ti te gustaría;

· de que la gente de tu entorno sea un coñazo, o de que ni siquiera tengas gente en tu entorno;

· de que no hayas nacido en una familia rica, poderosa ni con empresas de su propiedad o despachos donde colocarte;

· de que eres mayor;

· de que se te ha pasado el arroz;

· e incluso podrías seguir lamentándote de aquellas dos o tres chicas de tus sueños que, en el mejor de los casos, ignoraron tu existencia sin molestarse si quiera en rechazarte.

Todo eso es lo que hace la mayoría de gente. A poder ser en las redes sociales. ¿Piensas hacer tú lo mismo?

La vida no es justa. Claro que no. A veces puede hacerse incluso insoportable. Es posible que ahora no lo estés viviendo. Pero no te confundas. Llegará ese momento. Todos pasamos por ahí antes o/y después. Incluso ese fantasma que te dice que su vida es perfecta y todo lo logra fácil. No te lo creas.

Pero como dice Isra,  acepta la oscuridad o serás engullido por ella. Es O.k. Es justo sentir la oscuridad, vivir la injusticia, probar el dolor, permanecer en tierra de nadie, morder el polvo, pasarlo mal, pasarlo fatal. Los desafíos y problemas vuelven una y otra vez, cuando parece que “algo no va bien, algo he hecho mal, algo me persigue, algo me ataca, algo está atentando contra mi viaje”. Acepta la oscuridad o acabarás ciego por no poder digerir tanta “luz”. El dolor y el miedo son de los mejores maestros que existen.

Cuando algo ocurre de una manera distinta a la que esperabas, es la señal que necesitabas para crear la situación en la cual sea imposible no obtener lo que quieras. Es la diferencia entre la gente que sobresale y la que no. Los primeros entienden que el dolor es el aprendizaje y el miedo el camino.

Es muy fácil y rápido pensar que no somos creativos. Que estamos paralizados. Que no servimos. Que es tarde. Que eso no es para nosotros porque no hemos nacido para ello. Claro. Además no tienes suerte.

¿Sabes cómo puedes tener suerte?

No parando de accionar. De actuar. De hacer. Siendo activo y no reactivo. Tomando el control. Lanzándote justo a buscar aquello que más temes.

Tendrás suerte si no paras ni un día. Si no te detienes. Si fallas e intentas diferente. Si te levantas cada vez que te caes. Si estás dispuesto a ir donde tengas que ir y a hacer lo que tengas que hacer, ya sea en lo profesional o en lo personal.

El diálogo saboteador siempre está fácilmente al alcance de la mano. Además es muy cómodo tirar de él. Desde el victimismo todo es más fácil. Cedes el poder. Cedes tu agencia. Te desempoderas. Minimizas tus opciones. Agrandas la decepción de tu existencia, los malos resultados y tu poca fortuna. Ya sólo tienes que quejarte de todo.

¿De verdad es eso lo que quieres?

Son tiempos locos, difíciles, ¿pero cuándo ha sido fácil? ¿y que hiciste cuando era fácil? Vaya…. tampoco ahí funcionó nada porque mirabas para otro lado.

Ojo, porque siempre habrá una razón para esquivar una oportunidad de hacer algo grande. Incluso sin crisis, uno puede caer en la indecisión, esconderse, no dar ese paso hacia delante o tomar acción, rechazar una oferta… Siempre tendrás la serie de moda para evitar emplear el tiempo en hacer que algo grande suceda.

Puedes cambiar acualquier cosa que llegue a ti con acción, optimismo, constancia, empuje, alto rendimiento, valentía, movimiento…

¿Esperarás a que los indicadores macroeconómicos refloten?

No espero reacción, causo la reacción, y aprendo antes que tú porque fallo antes que tú.

Isra dixit.

Fuente: Acción imparable, masiva, perspicaz y explosiva – Disrupt Everything #74

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Sobre el autor

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Soy Oscar Cano, abogado dedicado al Derecho de Familia, y Blogger jurídico con más de 1.500 artículos publicados, y escribiendo un post a diario desde enero de 2014.

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