by Oscar Cano

¿Qué Emociones Necesitamos Para Una Vida Mejor?

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FELICIDAD PLENITUDAnthony Robbins nos invita a pensar en nuestra mente, nuestras emociones y espíritu como en una especie de jardín o huerto en el que la forma de lograr una cosecha abundante y nutritiva es plantando semillas como el amor, la calidez y el aprecio, en lugar de otras como la desilusión, el enfado y el temor.

Se trata de ver señales para la acción como la incomodidad, el miedo, la decepción, la frustración, el agobio y emociones negativas parecidas, como si fueran las malas hierbas que aparecen en nuestro jardín y que nos dicen: «Tienes que hacer algo. Tienes que arrancar esto y dejar espacio para que crezcan plantas mejores y más sanas». Hay que cultivar las plantas que deseamos y arrancar las malas hierbas en cuanto aparezcan.

Robbins nos ofrece una 9 semillas que podemos plantar en nuestro jardín, y que si las alimentamos enfocando la atención en sentir lo que deseamos sentir cada día, nos elevaremos hasta un nivel tal de grandeza que nos conducirá a alcanzar nuestro potencial más elevado.

Las nueve emociones a potenciar son las siguientes:

1. amor y calidez

Si alguien se enfada con nosotros podemos seguir amando a esa persona con facilidad adoptando la creencia esencial de que toda comunicación es una respuesta de amor, o una llamada de auxilio.

Si alguien se nos acerca en un estado herido o enfadado, y le respondemos con contundencia pero con amor y una actitud cálida, el estado de ánimo de esa persona terminará por cambiar, y su intensidad desaparecerá.

2. Aprecio y gratitud.

El aprecio y la gratitud son dos de las emociones espirituales más importantes que expresan activamente nuestro aprecio y amor por todo aquello que nos ha regalado la vida, nos ha ofrecido la gente y la experiencia.

Vivir en ese estado emocional estimulará nuestra vida más que ninguna otra cosa. Cultivar estas emociones es como cultivar la vida. Hay que vivir con una actitud de gratitud.

3. Curiosidad.

Para crecer en la vida necesitamos curiosidad. La curiosidad cura el aburrimiento. Siendo curioso nada será un trabajo rutinario, sino que querremos estudiarlo. Cultivando la curiosidad la vida será un estudio interminable lleno de alegría.

4. Pasión.

La pasión puede transformar cualquier desafío en una tremenda oportunidad. Es el poder desbocado por mover nuestras vidas hacia delante, a un ritmo más rápido que antes.

“El hombre sólo es realmente grande cuando actúa a partir de sus pasiones”. Benjamin Disraeli

La pasión, al igual que el amor, la calidez, el aprecio, el agradecimiento y la curiosidad, se “obtiene” porque decidimos sentirla.

Puede lograrse utilizando la fisiología: hablando con mayor rapidez, visualizando imágenes más rápidamente, moviendo nuestro cuerpo en la dirección que queremos seguir, sin limitarnos a permanecer sentados casualmente y a pensar.

No podemos sentirnos llenos de pasión si nos dejamos caer pesadamente sobre la silla de nuestro despacho, respiramos superficialmente y arrastramos las palabras al hablar.

5. Determinación.

La determinación significa la diferencia entre quedarse empantanado y sentirse alcanzado por el poder iluminador del compromiso.

Si queremos perder peso, hacer llamadas de negocio, o avanzar en cualquier cosa obligándonos a hacerla, deberemos situarnos en un estado de determinación de la voluntad que será esencial ante la aparición de perturbaciones, desafíos y desilusiones.

Todas nuestras acciones surgirán de esa única fuente, y haremos de forma automática lo que necesitemos para alcanzar nuestro objetivo. Actuar con determinación significa tomar una decisión congruente y comprometida mediante la que se renuncie a cualquier otra posibilidad.

Con determinación podemos conseguir cualquier cosa, y sin ella estamos condenados a la frustración y la desilusión. La base del valor estriba en nuestra voluntad de hacer lo que sea necesario, de actuar a pesar del temor, y el valor es el fundamento del que nace la determinación. La diferencia entre sentirse realizado y sentirse dependiente consiste en el cultivo del músculo emocional de la determinación.

Sin embargo, y a pesar de tener toda esa determinación debemos asegurarnos también de poder romper nuestra propia pauta y cambiar nuestra aproximación a las cosas. ¿Por qué romperse la crisma contra un muro si podemos mirar un poco hacia la izquierda y encontrar una puerta para pasar al otro lado? A veces, la determinación puede ser una limitación si no tenemos flexibilidad.

6. Flexibilidad.

Es la habilidad para cambiar nuestra actitud. De hecho, todas esas señales para la acción (eso que llamamos emociones negativas) no son más que mensajes para que seamos más flexibles.

Elegir ser flexible significa elegir ser feliz. A lo largo de la vida habrá momentos en los que nos encontremos con cosas que no podamos controlar, y la habilidad para ser flexible con nuestras propias reglas, el significado que demos a las cosas y las acciones que emprendamos, determinarán nuestro éxito o fracaso a largo plazo.

El junco que se inclina sobrevive al vendaval, mientras que el poderoso roble se resquebrajará. 

7. Confianza en uno mismo.

La confianza inconmovible en sí mismo es la sensación de certidumbre que todos deseamos.

La única forma de experimentar confianza de forma consistente, incluso en ambientes y situaciones no experimentados previamente, es a través del poder de la fe.

Imagínate y siéntete seguro acerca de las emociones que mereces tener ahora, en lugar de esperar a que surjan espontáneamente algún día en un futuro distante. Cuando se tiene confianza en uno mismo se está dispuesto a experimentar, a situarse en primera línea. Una forma de desarrollar la fe y la confianza consiste en practicarlas.

Si tenemos confianza suficiente en nosotros mismos para atarnos los zapatos, es porque ya lo hemos hecho miles de veces. Así pues, debemos practicar la confianza usándola de forma consistente en cada ámbito de nuestra vida.

Para conseguir hacer cualquier cosa, es imperativo ejercitar la confianza en uno mismo, antes que el temor. La tragedia que sucede en las vidas de muchas personas es que evitan hacer cosas porque tienen miedo, e incluso se sienten mal acerca de las cosas antes de que sucedan. Pero la fuente de éxito extraordinaria encuentra a menudo su origen en una serie de creencias bien alimentadas para las que el individuo no dispone de referencias o experiencias previas. La habilidad para actuar con fe es lo que permite progresar a la raza humana.

8. Alegría.

A veces podemos ser felices, pero no lo reflejamos en nuestra cara.

Hay una gran diferencia entre sentirse feliz interiormente y mostrarse alegre exteriormente. La alegría exterior incrementa la autoestima, hace que la vida sea más divertida, y también consigue que la gente que le rodea a uno se sienta más feliz.

La alegría tiene el poder de eliminar los sentimientos de temor, de sentirse herido, enojado, frustrado, desilusionado, deprimido, culpable e inadecuado. Alcanzaremos la alegría el día en que nos demos cuenta de que las cosas no mejorarán más que sintiéndonos alegres, al margen de lo que suceda a nuestro alrededor.

Sentirse alegre no significa ser un irresponsable o ver el mundo a través de unos cristales de color de rosa, negándonos a reconocer los desafíos que se nos plantean. Sentirse alegre significa ser inteligente, porque supone tomar consciencia de que si vivimos en un estado de placer (tan intenso como para transmitir una sensación de alegría a quienes nos rodean), podemos tener el impacto de afrontar prácticamente cualquier desafío que surja en nuestro camino.

Cultiva la alegría y no tendrás que prestar mucha atención a ninguna de esas «dolorosas» señales para la acción.

9. Contribución.

«El secreto de la vida es dar».

No hay ninguna otra emoción más enriquecedora que la sensación de que lo que uno es como persona o algo que se ha dicho o hecho, ha aumentado de algún modo la experiencia vital de alguien que nos importe, o quizá de alguien a quien ni siquiera conozcamos.

No obstante, debemos tener cuidado de no caer en la trampa de ayudar a los demás a nuestra propia costa, representando un papel de mártrir que no concuerda con el verdadero sentido de la contribución.

Todo sentimiento que experimentamos, bueno o malo, se basa en nuestra interpretación de lo que significan las cosas. Cada vez que nos empezamos a sentir mal debemos preguntarnos : «¿Qué otra cosa podría significar esto?» Ése es el primer paso para hacernos cargo del control de nuestras emociones.

Además de las emociones de poder, debemos cultivar las experiencias globales que nos ayuden a minimizar nuestra experiencia de las emociones negativas. Por ejemplo, Anthony Robbins ha eliminado el sentimiento de abandono (soledad) en su vida adoptando la creencia de que, en realidad, nunca puede quedar abandonado del todo. “Si alguien a quien amara tratara de «abandonarme», me limitaría a seguirle”.

Otras creencias capacitadoras serían “Esto también pasará”; “El amor es la única obligación ineludible en mi vida y todo lo de más es un deber”, “Si me siento comprometido, siempre hay un camino”.

Photo Credit: Fotolia.

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Soy Oscar Cano, abogado dedicado al Derecho de Familia, y Blogger jurídico con más de 1.500 artículos publicados, y escribiendo un post a diario desde enero de 2014.

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